La consulta de Virginia Woolf al técnico del WiFi celestial
Virginia Woolf llamó al servicio técnico del paraíso de los escritores. "El problema es el siguiente", explicó, "cada vez que intento escribir un correo electrónico, empiezo describiendo cómo la luz del monitor atraviesa mis pensamientos, reflexiono sobre la naturaleza del tiempo digital, exploro la consciencia de mis dedos sobre el teclado, y cuando vuelvo en mí, han pasado cuarenta páginas y aún no he escrito el asunto del mensaje". El técnico suspiró: "Señora Woolf, ese no es un problema de conexión. Es flujo de consciencia. No tiene solución".
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