La asamblea de los signos de puntuación
Los signos de puntuación convocaron una asamblea de emergencia. El punto quería jubilarse: "Llevo siglos terminando oraciones y nadie me lo agradece". La coma protestó: "¡Yo trabajo el doble que tú y gano lo mismo!". El punto y coma permanecía en silencio, sufriendo su crisis de identidad habitual. Pero la verdadera sorpresa llegó cuando los paréntesis tomaron la palabra: "(Nosotros siempre tenemos algo importante que decir, pero nos tratan como información secundaria)". El signo de interrogación preguntó: "¿Y qué proponen?". Nadie respondió. Entonces los puntos suspensivos dijeron: "Bueno, nosotros pensamos que...". Y así terminó la asamblea, como siempre terminan las asambleas de escritores: sin conclusión y con demasiadas digresiones.
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