La huelga sindical de los epílogos literarios
Los epílogos de la literatura universal convocaron una manifestación frente a la Real Academia de las Letras. Su pancarta principal decía: "¡TAMBIÉN SOMOS PARTE DE LA HISTORIA!" El líder del movimiento, un epílogo de una novela que nadie recuerda haber leído, tomó el micrófono: "Durante siglos hemos sido ignorados, saltados, considerados opcionales. ¿Saben cuántos lectores cierran el libro antes de llegar a nosotros? ¡El noventa por ciento!" Un prólogo que pasaba por ahí comentó con aire de superioridad: "Al menos a ustedes los imprimen. A mí directamente me saltan." Los dos se miraron, asintieron, y juntos fundaron el sindicato de "Partes del Libro que Nadie Lee", al que pronto se unieron los agradecimientos y las notas del traductor.
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