El sindicato de los signos de puntuación
Los signos de puntuación convocaron una asamblea extraordinaria. El punto y coma tomó la palabra: "Llevamos décadas siendo ignorados. Los estudiantes ni siquiera saben para qué servimos." La coma asintió nerviosamente, como siempre hacía, interrumpiendo todo. El punto final sentenció: "Propongo una huelga." Pero los paréntesis (que siempre tenían algo que añadir aunque nadie se lo pidiera) sugirieron formar un sindicato. El guion largo—siempre tan dramático—exclamó que él ya estaba en desuso. Solo las comillas permanecieron en silencio, porque todo lo que decían sonaba "irónico".
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