El sindicato de los adjetivos
Los adjetivos de la lengua española convocaron una huelga indefinida. "Estamos hartos de que nos eliminen en la edición", declaró su portavoz, el adjetivo "magnífico". "Primero nos ponen con entusiasmo, y después viene un editor minimalista y nos tacha a todos". La prosa quedó tan escueta que los lectores empezaron a quejarse: "El hombre entró en la casa. Vio una mujer. Había una mesa". Los sustantivos, desesperados, intentaron negociar. Finalmente llegaron a un acuerdo: cada adjetivo tendría derecho a aparecer al menos una vez cada tres páginas, y los superlativos recibirían compensación extra por su "extraordinario, maravilloso e incomparable" esfuerzo.
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