文章 02月09日 15:04

Pushkin lleva 189 años muerto y sigue arruinando relaciones amorosas

Pushkin lleva 189 años muerto y sigue arruinando relaciones amorosas

Hace exactamente 189 años, un poeta ruso de 37 años se desangró por un disparo en el abdomen, todo porque otro hombre le coqueteaba a su esposa. Suena a telenovela barata, ¿verdad? Pero Alexander Pushkin no era barato en nada. Su muerte fue tan dramática como sus versos, y lo más absurdo es que casi dos siglos después seguimos repitiendo los mismos errores sentimentales que él describió con una precisión escalofriante.

Si nunca has leído a Pushkin, probablemente piensas que es uno de esos clásicos polvorientos que te obligaban a leer en la escuela. Error monumental. Pushkin es ese amigo que te dice la verdad incómoda sobre tu relación mientras se toma un whisky, solo que él lo hacía en verso y en ruso.

Empecemos por Evgueni Oneguin, su obra maestra. La historia es brutalmente simple: un tipo aburrido de la vida rechaza a una chica que lo ama con locura. Años después, cuando ella se ha convertido en una mujer deslumbrante y casada, él se arrastra a sus pies suplicando amor. Ella lo manda al diablo. ¿Te suena? Claro que te suena. Es la historia de la mitad de los perfiles de Instagram que publican frases de "lo que perdiste". Pushkin escribió el manual del ghosting emocional en 1833, y todavía no hemos aprendido la lección.

Pero lo verdaderamente genial de Oneguin no es la trama, sino cómo Pushkin la cuenta. Inventó una estrofa propia —la estrofa oneginiana, catorce versos con un esquema de rima tan preciso que los matemáticos la estudian— y la usó para burlarse de la aristocracia rusa con la elegancia de quien te insulta en francés. El narrador interrumpe constantemente la historia para opinar, contradecirse y hasta coquetear con el lector. Pushkin inventó la ruptura de la cuarta pared literaria antes de que Deadpool fuera siquiera una idea en la cabeza de alguien.

Ahora hablemos de La dama de picas, porque aquí Pushkin se pone oscuro. Un oficial obsesionado con descubrir el secreto de tres cartas ganadoras destruye su vida persiguiendo una fórmula mágica para hacerse rico. La condesa que guarda el secreto muere del susto cuando él la amenaza, y su fantasma le revela las cartas... pero con trampa. El tipo apuesta todo, gana dos veces y en la tercera jugada aparece la dama de picas en lugar del as esperado. La carta le guiña el ojo. Pierde todo. Enloquece.

¿No es exactamente lo que hacemos hoy con las criptomonedas, las apuestas deportivas y los esquemas de dinero fácil? Pushkin entendió en 1834 lo que los psicólogos conductistas tardarían un siglo en formular: la adicción al riesgo no es un problema de dinero, es un problema de identidad. Hermann —el protagonista— no quiere ser rico, quiere ser el tipo que descifró el sistema. Y esa arrogancia lo destruye. Dostoievski, que era ludópata confeso, leyó este relato y básicamente construyó toda su carrera sobre la misma obsesión. Tchaikovski lo convirtió en ópera. Y Netflix sigue produciendo series sobre estafadores carismáticos que creen haber encontrado el truco definitivo.

Y luego está La hija del capitán, que parece una novela de aventuras pero es en realidad un tratado sobre la lealtad en tiempos de caos. Ambientada durante la rebelión de Pugachov, cuenta cómo un joven oficial debe elegir entre su deber al zar y su humanidad básica. El rebelde Pugachov —un asesino brutal— resulta ser más generoso y honorable que muchos representantes del poder legítimo. Pushkin, que era vigilado constantemente por la policía secreta del zar, metió una crítica demoledora al autoritarismo dentro de lo que parecía una historia de amor juvenil. El tipo era un genio del contrabando ideológico.

Lo que más me fascina de Pushkin es su modernidad salvaje. Escribía sobre la hipocresía social, los matrimonios por conveniencia, el aburrimiento existencial de los privilegiados y la violencia del poder con una frescura que parece de ayer. En una época donde los escritores rusos tendían a los sermones morales de quinientas páginas —sí, Tolstói, te estoy mirando—, Pushkin era conciso, irónico y devastadoramente divertido. Sus textos respiran. No predican.

Y su vida fue tan novelesca como su obra. Bisnieto de un esclavo africano que fue apadrinado por Pedro el Grande, Pushkin llevaba su herencia con orgullo en una sociedad profundamente racista. Fue exiliado dos veces por el zar por sus poemas subversivos. Tuvo decenas de amantes. Se casó con la mujer más bella de San Petersburgo, Natalia Goncharova, y pasó el resto de su vida atormentado por los celos —no sin razón, pero también no sin paranoia—. Murió en un duelo contra Georges d'Anthès, un militar francés que acosaba a su esposa. Tenía 37 años. La misma edad a la que mueren las estrellas de rock.

Hay quienes dicen que Pushkin es solo importante para los rusos, que su poesía pierde todo en la traducción. Y tienen parcialmente razón: traducir a Pushkin es como explicar un chiste —se pierde la gracia—. Pero sus novelas en prosa, sus cuentos y la arquitectura de sus tramas trascienden cualquier idioma. Oneguin ha sido adaptado como ópera, ballet, película y hasta musical de Broadway. La dama de picas ha inspirado a cineastas de distintas generaciones. Su influencia recorre la literatura universal como un río subterráneo: no siempre lo ves, pero está ahí alimentando todo.

Lo verdaderamente trágico —y lo verdaderamente admirable— es que Pushkin creó toda su obra en menos de veinte años de vida activa. Mientras nosotros nos quejamos de no tener tiempo para leer un libro al mes, él fundó la literatura rusa moderna, reinventó la poesía de su idioma, escribió novelas, cuentos, obras de teatro, ensayos y miles de cartas brillantes. Todo esto mientras esquivaba censores, sobrevivía exilios y se batía en duelos.

189 años después de su muerte, Pushkin sigue siendo incómodamente relevante. Cada vez que alguien rechaza un amor genuino por aburrimiento y luego lo persigue cuando ya es tarde, está viviendo un capítulo de Oneguin. Cada vez que alguien apuesta su estabilidad por la ilusión de un golpe de suerte, está jugando las cartas de Hermann. Cada vez que un gobierno disfraza su autoritarismo de orden y un rebelde resulta más humano que el sistema, estamos en las páginas de La hija del capitán.

Así que no, Pushkin no es un clásico muerto. Es un tipo que nos conoce mejor de lo que nos conocemos nosotros mismos, y que tuvo la decencia de dejarlo todo escrito para que no pudiéramos fingir sorpresa. Que llevemos 189 años ignorando sus advertencias dice más de nosotros que de él.

1x

评论 (0)

暂无评论

注册后即可发表评论

推荐阅读

Arthur Miller murió hace 21 años y sus fantasmas siguen pagando hipotecas
16 minutes 前

Arthur Miller murió hace 21 años y sus fantasmas siguen pagando hipotecas

El 10 de febrero de 2005, Arthur Miller cerró los ojos en su casa de Roxbury, Connecticut, y el teatro mundial se quedó huérfano de su conciencia más incómoda. Veintiún años después, lo verdaderamente escalofriante no es que sus obras sigan vigentes, sino que parecen escritas ayer por la mañana, como si Miller hubiera tenido acceso a un portal temporal donde podía espiar nuestras crisis de identidad laboral y nuestros linchamientos digitales.

0
0
Arthur Miller murió hace 21 años y tu jefe sigue siendo Willy Loman
about 1 hour 前

Arthur Miller murió hace 21 años y tu jefe sigue siendo Willy Loman

El 10 de febrero de 2005, Arthur Miller cerró los ojos para siempre en su casa de Roxbury, Connecticut. Tenía 89 años, una carrera que había redefinido el teatro estadounidense y un puñado de verdades tan incómodas que Hollywood prefirió convertirlas en películas suaves antes que mirarlas de frente. Veintiún años después, sus obras no solo siguen vigentes: dan miedo.

0
0
Ganar dinero con ebooks en 2025: guía completa para convertir tus ideas en ingresos reales
about 5 hours 前

Ganar dinero con ebooks en 2025: guía completa para convertir tus ideas en ingresos reales

El mercado de libros electrónicos no deja de crecer. Solo en 2024, las ventas globales de ebooks superaron los 15.000 millones de dólares, y las proyecciones para 2025 son aún más optimistas. Lo interesante es que ya no necesitas ser un autor consagrado ni tener contactos en grandes editoriales para participar de este negocio. Hoy, cualquier persona con conocimiento valioso o una historia que contar puede generar ganancias reales vendiendo libros electrónicos.

0
0
Coetzee: el Nobel que escribió las novelas más incómodas del siglo y nunca pidió disculpas
about 4 hours 前

Coetzee: el Nobel que escribió las novelas más incómodas del siglo y nunca pidió disculpas

Hay escritores que te acarician el alma. Y luego está J.M. Coetzee, que te la arranca de cuajo, la pone bajo un microscopio y te obliga a mirar. Hoy se cumplen 86 años del nacimiento del sudafricano más silencioso y devastador de la literatura contemporánea, un hombre que recogió el Nobel con la misma emoción con la que uno recoge el correo. Mientras otros autores construyen mundos donde el lector se refugia, Coetzee construye celdas donde el lector se enfrenta a sí mismo. Sus novelas no tienen banda sonora épica ni finales reconfortantes. Tienen verdad.

0
0
Dostoievski lleva 145 años muerto y sigue sabiendo más de ti que tu terapeuta
about 5 hours 前

Dostoievski lleva 145 años muerto y sigue sabiendo más de ti que tu terapeuta

Hoy se cumplen 145 años de la muerte de Fiódor Dostoievski, y el tipo sigue siendo insoportablemente relevante. Mientras nosotros pagamos fortunas en terapia para entender por qué tomamos decisiones absurdas, él ya lo había explicado todo en 1866. Crimen y castigo no es solo una novela sobre un tipo que mata a una vieja con un hacha: es el manual definitivo sobre cómo la mente humana se autodestruye con elegancia y convicción.

0
0
J.M. Coetzee: el Nobel que escribió las novelas más incómodas del siglo y nadie supo cómo reaccionar
about 7 hours 前

J.M. Coetzee: el Nobel que escribió las novelas más incómodas del siglo y nadie supo cómo reaccionar

Hay escritores que te abrazan y escritores que te dan una bofetada. J.M. Coetzee, nacido un 9 de febrero de 1940 en Ciudad del Cabo, lleva 86 años en este mundo y más de cinco décadas dedicándose a lo segundo. No escribe para consolarte. No escribe para entretenerte un domingo por la tarde. Escribe para dejarte ese tipo de malestar que no se quita ni con dos cervezas. Si alguna vez has leído Desgracia y has intentado explicarle a alguien de qué va sin que te miren raro, ya sabes de lo que hablo. Coetzee es ese tipo de autor que gana el Nobel y que, en lugar de dar un discurso grandilocuente, envía un texto leído por otro porque él simplemente no quiere estar ahí.

0
0

"开始讲述只有你能讲述的故事。" — 尼尔·盖曼